La Rioja, Miercoles 28 de Junio de 2017

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América Latina

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Reseña:

El término América Latina o Latinoamérica (en portugués: América Latina; en francés: Amérique Latine) tiene varios usos y connotaciones divergentes:
El uso que restringe la denominación a los países de habla española y portuguesa, excluyendo a las regiones de habla francesa, hace al término sinónimo de Iberoamérica, propugnado más bien por España, pero de uso restringido en los propios países latinoamericanos a los casos en que se refieren a su relación con la Península.
La definición según la cual a los países de habla española y portuguesa se le añaden los territorios de lengua francesa de América, particularmente los caribeños (es decir, Haití, la Guayana francesa, Clipperton, Martinica, Guadalupe, y las demás dependencias francesas del Caribe), refiriéndose, por tanto, a 21 países y 7 dependencias donde tiene oficialidad una lengua latina.
El sentido literal del término América Latina, aunque usado minoritariamente, designa a todo país y territorio de América donde alguna de las lenguas romances sea lengua oficial. De acuerdo con esta definición, «Latinoamérica» incluye no solo a los países de habla española y portuguesa, sino también a los países (como Haití) y territorios del continente donde se hable francés (como las provincias canadienses de Quebec, Nueva Escocia y Nuevo Brunswick; el estado estadounidense de Luisiana; la colectividad de ultramar francesa de San Pedro y Miquelón, la Guayana Francesa, Martinica, Guadalupe, y todas las demás dependencias francesas en América). Por último, en algunos estados de EE.UU. el español es oficial (como en Nuevo México) o de uso dominante (como en Florida, Texas, Arizona, California, etc.), perdiendo utilidad práctica.
La designación no se aplica en ninguno de los casos a los países de lengua no latina de América del Sur (como Surinam y Guyana), el Caribe (decenas de islas de habla inglesa y holandesa), o América central (como Belice, que tiene al inglés como idioma oficial).
En la jerga internacional geopolítica, es común usar el término compuesto América Latina y el Caribe para designar todos los territorios del Hemisferio Occidental que se extienden al sur de los Estados Unidos, incluyendo los países de habla no latina.
Los países que integran Latinoamérica comparten algunas similitudes culturales, por haber sido territorios coloniales de España, Portugal y Francia. Entre ellos se observan también grandes variaciones lingüísticas, étnicas, sociales, políticas, económicas y climáticas, por lo que no se puede hablar de un bloque uniforme.

Etimología
El término fue utilizado por primera vez en París en 1856 en una conferencia del filósofo chileno Francisco Bilbao y, el mismo año, por el escritor colombiano José María Torres Caicedo en su poema Las dos Américas.
El término América Latina fue apoyado por el Imperio Francés de Napoleón III durante su Invasión francesa de México como forma de incluir a Francia entre los países con influencia en América, y para excluir a los anglosajones. Desde su aparición, el término ha ido evolucionando para comprender un conjunto de características culturales, étnicas, políticas, sociales y económicas.
El término "Latinoamérica" o "América Latina", a pesar de ser comúnmente aceptado por la población de los países a que se refiere, tiene sus detractores, en especial entre los grupos hispanistas, indigenistas y antirracistas. Los primeros por dar prioridad a la influencia española y los dos últimos por considerar que se trata de un término eurocentrista impuesto por los colonizadores, ya que jamás podrían considerarse de origen latino, ni los indígenas, ni los afroamericanos, decisivos cuantitativa y cualitativamente en la composición de la población. Incluso en muchos casos los indígenas no hablan idiomas europeos. Como concesión ante estas críticas, en la actualidad se utilizan otras palabras como "Hemisferio", "Hemisferio Occidental" o "las Américas", en plural. Sin embargo, también hay quien piensa que estos términos han sido inventados por los estadounidenses para apropiarse del nombre de "América" con fines hegemónicos y que, dado que el continente es uno sólo, no se debe usar la palabra en plural. También se cuestiona el uso del término "hemisferio", pues puede referirse a cualquier parte del mundo y también porque, como sucede con "hemisferio occidental", implica una disolución de la propia identidad americana. Adicionalmente, las naciones y pueblos no latinos del Caribe consideran que el término "América Latina" no los abarca, porque no hablan una lengua romance.
El uso mismo del nombre "América" ha sido históricamente controvertido. Simón Bolívar quiso llamar a toda la región "Colombia", en honor a Cristóbal Colón. Según el parecer del Libertador, Colón tenía más mérito que Américo Vespucio para dar nombre al continente. Antiguamente, se utilizaba el término "Indias Occidentales" para nombrar al continente. El subcontinente sur también era llamado "América Meridional" o "América del Mediodía". En cuanto al subcontinente norte, la Nueva España era también conocida como la América Septentrional, México se declaró independiente con ese nombre durante el Congreso de Anáhuac en 1813.
El término latinoamericano también es criticado en cuanto a que, según muchos estudiosos, parece integrar de manera forzada a las colonias francesas que en poco se parecen histórica y culturalmente al resto de las regiones latinoamericanas, debido a la política de Napoleón III durante la intervención francesa en México, que según él justificaba el establecimiento de un "Imperio Latinoamericano" bajo la influencia francesa. El escritor mexicano Carlos Fuentes, por su parte, acuñó la variante "Indo-Afro-Ibero América" en su libro Valiente Mundo Nuevo. Sin embargo, contemporáneamente apuntar a la península Ibérica (España y Portugal) como único integrador de la población de estos países americanos excluye a la gran población de inmigrantes originarios de otros países de Europa y el mundo, como por ejemplo Italia, Alemania, Armenia, China, India, Líbano, etc.. Es importante recordar que una vez obtenida la independencia de España y Portugal y durante el siglo XIX nuevos grupos de inmigrantes pasaron a conformar la población de muchos de estos países y se mezclaron con los diferentes grupos existentes en las diferentes regiones de América. Además, hoy existe un gran número de inmigrantes en la población tanto de Canadá como de los Estados Unidos procedentes de otros países de América.
Va cobrando fuerza en ámbitos internacionales una nueva postura teórica sobre el concepto América Latina que se vincula más a aspectos antropológicos y sociológicos que al lingüístico, y parte del concepto horizonte cultural.[6] Se entiende por este último al espacio geográfico y temporal en el que prevalecen pautas culturales comunes, las cuales pueden incluir la utilización de una lengua determinada. En este sentido, los partidarios de esta postura entienden que países del Caribe, Centro y Sudamérica como Jamaica, Surinam, Barbados o Belice son parte de América Latina, ya que las pautas culturales de la población de los mismos poseen similaridades con otros países latinoamericanos, diferenciándose de las prácticas de las naciones de América Anglosajona, a la que ven como otro horizonte cultural. Asimismo, la región francófona de Canadá (pese a que el francés es una lengua latina) la incluirían en la América Anglosajona, por los mismos motivos anteriormente expuestos. Entre los partidarios de esta postura encontramos a reconocidos estudiosos, como Miguel Rojas Mix, Ricardo Méndez, Pedro Cunill Grau, John Cole, Rodolfo Bertoncello, Diego M. Ríos y Andrea Salleras.
El empleo del término americano para referirse de manera exclusiva a los habitantes de los Estados Unidos se ha realizado de manera abusiva debido a que muchos estadounidenses utilizan a menudo el nombre abreviado América (en inglés, America) para referirse a su país. Sin embargo, son americanos todos los que habitan el continente. Para evitar la ambigüedad se utiliza el término panamericano para referirse a algo relativo a todos los países de América.

Unidad latinoamericana, patria grande e integración
Controversia
El término "Latinoamérica" o "América Latina", a pesar de ser comúnmente aceptado por la población de los países a que se refiere, tiene sus detractores, en especial entre los grupos hispanistas, indigenistas y antirracistas. Los primeros por dar prioridad a la influencia española y los dos últimos por considerar que se trata de un término eurocentrista impuesto por los colonizadores, ya que jamás podrían considerarse de origen latino, ni los indígenas, ni los afroamericanos, decisivos cuantitativa y cualitativamente en la composición de la población. Incluso en muchos casos los indígenas no hablan idiomas europeos. Como concesión ante estas críticas, en la actualidad se utilizan otras palabras como "Hemisferio", "Hemisferio Occidental" o "las Américas", en plural. Sin embargo, también hay quien piensa que estos términos han sido inventados por los estadounidenses para apropiarse del nombre de "América" con fines hegemónicos y que, dado que el continente es uno sólo, no se debe usar la palabra en plural. También se cuestiona el uso del término "hemisferio", pues puede referirse a cualquier parte del mundo y también porque, como sucede con "hemisferio occidental", implica una disolución de la propia identidad americana. Adicionalmente, las naciones y pueblos no latinos del Caribe consideran que el término "América Latina" no los abarca, porque no hablan una lengua romance.
El uso mismo del nombre "América" ha sido históricamente controvertido. Simón Bolívar quiso llamar a toda la región "Colombia", en honor a Cristóbal Colón. Según el parecer del Libertador, Colón tenía más mérito que Américo Vespucio para dar nombre al continente. Antiguamente, se utilizaba el término "Indias Occidentales" para nombrar al continente. El subcontinente sur también era llamado "América Meridional" o "América del Mediodía". En cuanto al subcontinente norte, la Nueva España era también conocida como la América Septentrional, México se declaró independiente con ese nombre durante el Congreso de Anáhuac en 1813.
El término latinoamericano también es criticado en cuanto a que, según muchos estudiosos, parece integrar de manera forzada a las colonias francesas que en poco se parecen histórica y culturalmente al resto de las regiones latinoamericanas, debido a la política de Napoleón III durante la intervención francesa en México, que según él justificaba el establecimiento de un "Imperio Latinoamericano" bajo la influencia francesa. El escritor mexicano Carlos Fuentes, por su parte, acuñó la variante "Indo-Afro-Ibero América" en su libro Valiente Mundo Nuevo. Sin embargo, contemporáneamente apuntar a la península Ibérica (España y Portugal) como único integrador de la población de estos países americanos excluye a la gran población de inmigrantes originarios de otros países de Europa y el mundo, como por ejemplo Italia, Alemania, Armenia, China, India, Líbano, etc.. Es importante recordar que una vez obtenida la independencia de España y Portugal y durante el siglo XIX nuevos grupos de inmigrantes pasaron a conformar la población de muchos de estos países y se mezclaron con los diferentes grupos existentes en las diferentes regiones de América. Además, hoy existe un gran número de inmigrantes en la población tanto de Canadá como de los Estados Unidos procedentes de otros países de América.
Va cobrando fuerza en ámbitos internacionales una nueva postura teórica sobre el concepto América Latina que se vincula más a aspectos antropológicos y sociológicos que al lingüístico, y parte del concepto horizonte cultural. Se entiende por este último al espacio geográfico y temporal en el que prevalecen pautas culturales comunes, las cuales pueden incluir la utilización de una lengua determinada. En este sentido, los partidarios de esta postura entienden que países del Caribe, Centro y Sudamérica como Jamaica, Surinam, Barbados o Belice son parte de América Latina, ya que las pautas culturales de la población de los mismos poseen similaridades con otros países latinoamericanos, diferenciándose de las prácticas de las naciones de América Anglosajona, a la que ven como otro horizonte cultural. Asimismo, la región francófona de Canadá (pese a que el francés es una lengua latina) la incluirían en la América Anglosajona, por los mismos motivos anteriormente expuestos. Entre los partidarios de esta postura encontramos a reconocidos estudiosos, como Miguel Rojas Mix, Ricardo Méndez, Pedro Cunill Grau, John Cole, Rodolfo Bertoncello, Diego M. Ríos y Andrea Salleras.
El empleo del término americano para referirse de manera exclusiva a los habitantes de los Estados Unidos se ha realizado de manera abusiva debido a que muchos estadounidenses utilizan a menudo el nombre abreviado América (en inglés, America) para referirse a su país. Sin embargo, son americanos todos los que habitan el continente. Para evitar la ambigüedad se utiliza el término panamericano para referirse a algo relativo a todos los países de América.

Unidad latinoamericana, patria grande e integración
El término «Latinoamérica» tiene un sentido de supra-nacionalidad respecto de los estados-nación. Dicho sentido supra-nacional confluye en diferentes iniciativas comunes que tienden a la formación de organismos políticos que lo articulen, como la Comunidad Sudamericana de Naciones actualmente constituida en UNASUR/UNASUL y en pleno proceso de aprobación a nivel de tratado por los congresos respectivos. La Unidad Latinoamericana es un concepto político-cultural extendido por América Latina anterior a los tiempos de la independencia, y que debe ser distinguido claramente del panamericanismo. Partidos políticos, sectores sociales, intelectuales y artistas de las más diversas extracciones han expresado reiteradamente su adhesión a las más diversas formas de unidad latinoamericana, desde organizaciones supranacionales como la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) hasta instancias de coordinación política como la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina (COPPAL), culturales como la Unión de Universidades de América Latina y el Caribe (UDUAL) o sectoriales que adoptan la forma de uniones latinoamericanas.
Las similitudes históricas y culturales de los pueblos latinoamericanos han llevado a crear la idea de América Latina como una patria grande común. El plan de regularización de inmigrantes procedentes de países fronterizos iniciado por Argentina en 2006 lleva el nombre, precisamente, de Patria Grande.
Derivado de la idea genérica de unidad latinoamericana se han desarrollado proyectos e instancias políticas de integración de las naciones latinoamericanas. Estos proyectos han tomado cuerpo principalmente en la ALADI, pero también en diversos proyectos de integración física, logística y cultural y se han expresado en un cuerpo teórico particular acerca del proceso de integración. En el marco de la integración latinoamericana se han desarrollado también experiencias más o menos exitosas de integración subregional, como el Mercosur, la Comunidad Andina, o el Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), que ha llevado a la teoría de la integración latinoamericana a sostener distintos modelos de interrelación entre los procesos de integración subregional, latinoamericano y continental. En Norteamérica, México es el único miembro latinoamericano del TLCAN y es observador en las 3 principales agrupaciones latinoamericanas de Centro y Sudamérica.
En los últimos años, sobre todo en la última década, los gobernantes de los países latinoamericanos han dado pasos firmes y se han pronunciado a favor de una aceleración en la integración regional.

Países y dependencias
Países:

Argentina
Bolivia
Brasil
Chile
Colombia
Costa Rica
Cuba
Dominica
República Dominicana
Ecuador
El Salvador
Guatemala
Haití
Honduras
México
Nicaragua
Panamá
Paraguay
Perú
Puerto Rico
Uruguay
Venezuela

Se mencionan además los territorios que harían parte de América Latina según la connotación literal del término: las provincias de Quebec, Nueva Escocia y Nuevo Brunswick en Canadá; los Estados de Luisiana, Florida, California y Nuevo México en EE.UU.; y los territorios franceses de Guyana Francesa, Clipperton, Guadalupe, Martinica, San Bartolomé, San Martín y San Pedro y Miquelón.

El caso de los territorios latinoamericanos dependientes
Cabe destacar que ciertas regiones latinoamericanas dependen de ciertos países.
Uno de ellos es Puerto Rico desde 1898, que tras una guerra entre España y Estados Unidos pasó a depender de este país norteamericano. Pues este país no logró encontrar su independencia, como lo habían logrado Cuba y Filipinas, que también pertenecieron a la soberanía española y que pasó también al dominio de los Estados Unidos. Puerto Rico es una isla hispanohablante. Jurídicamente es bilingüe, en el sentido de que tanto el español como el inglés son idiomas oficiales, siendo el español el idioma vernáculo hablado por la totalidad de la población. El inglés se enseña como segunda lengua, aunque menos de un 5% de la población es totalmente bilingüe.
El 23 de julio de 1967, los puertorriqueños acudieron a las urnas a votar por las opciones presentadas por los movimientos estadolibristas, estadistas e independentistas, solo el 0.6% votos va para los independentistas. La reafirmación del Estado Libre Asociado establecido por común acuerdo bajo los términos de la Ley 600 de 1950 y la Resolución Conjunta 447 de 1952 del Congreso de Estados Unidos como comunidad autónoma permanentemente asociada a Estados Unidos de América gana por un 60.4% de los votos. Mientras que un 39% vota para solicitar del Congreso de Estados Unidos de América la admisión de Puerto Rico en la unión americana como estado federado.
El 14 de noviembre de 1993, los puertorriqueños acudieron a las urnas a votar por las opciones presentadas por los movimientos estadolibristas, estadistas e independentistas. Los tres principales partidos políticos presentaron sus definiciones, utilizando como emblemas tres figuras geométricas. El Estado Libre Asociado triunfó por más de 38,000 votos (826,326 (48.6%) votos) sobre la Estadidad (788,296 (46.3%) votos) y hubo 75,620 (4.4%) votos por Independencia.
Sin embargo, el Partido Independentista Puertorriqueño promueve la independencia completa de la isla. En esto han entrado en controversia y discusión entre políticos y ciudadanos puertorriqueños con ideas divididas, otros a favor y otros en contra incluso se consideró una injerencia política de parte del presidente actual de Venezuela, Hugo Chávez, en exigir a los Estados Unidos que sea concedida la independencia. Aunque en cuanto la independencia entró en agenda de la ONU y se concluyó que sólo dependerá de los ciudadanos la independencia de la isla o no del país. Entre el 18 y 19 de noviembre de 2006 una reunión que se realizó en la Ciudad de Panamá (Panamá), se consistió en un cónclave internacional de delegados de veintidós países (entre ellos de quince partidos políticos en el poder), que participaron de los trabajos en apoyo a la independencia y soberanía de Puerto Rico, conocido como el Congreso Latinoamericano y Caribeño por la Independencia de Puerto Rico. En Panamá se reiteró la solidaridad con la causa de la independencia de Puerto Rico, se crearon comités de apoyo que en cada país difundirán la lucha por la independencia de dicha nación latinoamericana, y se ofreció, a Puerto Rico y los Estados Unidos, los buenos oficios necesarios para conducir al diálogo que lleve a la solución del problema colonial. También la representante del partido socialista en Francia, Ségolène Royal, candidata para las elecciones presidenciales de su país en 2007, también brindó su apoyo a favor de la independencia y soberanía del país caribeño. También los partidos que están en el poder en España, como el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español, gobernada actualmente por el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero.
El caso de Guayana Francesa, Guadalupe y Martinica no son colonias de Francia, pero forman parte de Francia, como departamento de ultramar (DOM, Départements d'outremer). En cambio las áreas insulares de Saint-Pierre y Miquelon, San Bartolomé y San Martín, son una colectividad de Francia.
En el caso de la Guayana Francesa, algunos intelectuales miembros de la Unasur, conocidos como la emancipación socialismo del siglo XXI han tenido algunas ideas aspiracionistas para que este territorio pueda lograr su total y completa independencia. Según el pensamiento es completar una América del Sur, sobre una plena soberanía propia de este departamento ultramarítimo algo similar como ocurre en Nueva Caledonia en Oceanía.

Población
Características de la población
La mayor parte de la población en América Latina está compuesta por jóvenes, menores de 25 años. Aunque la esperanza de vida media varía entre los 70 y 80 años de edad en la mayoría de los países, son excepción Argentina, Chile, Cuba, Puerto Rico y Uruguay, incluyendo también la provincia canadiense de Quebec y el territorio francés de ultramar de San Pedro y Miquelon, donde los adultos superan a la población juvenil. El envejecimiento es progresivo en los demás países dependiendo de la mejora de las condiciones económicas. Esta alta tasa de población juvenil se debe a la alta natalidad debida a los matrimonios a edad temprana y la poca difusión de los métodos anticonceptivos.
América Latina se caracteriza por ser una de las zonas más urbanizadas del mundo, donde cerca del 78% de la población vive en contextos urbanos, en particular en países como Venezuela, Uruguay, Argentina,Colombia y Chile, donde cerca del 90% de la población es urbana. Sin embargo, es importante considerar que los criterios para determinar lo urbano difieren de un país a otro, así por ejemplo, mientras en Venezuela y México se considera urbana a toda aglomeración de población con 2.500 o más habitantes, en países como Argentina, Colombia o Bolivia es considerada urbana una aglomeración de 2.000 habitantes; en Ecuador y Costa Rica se considera urbano a los centros administrativos de provincias y cantones, y en Nicaragua a aglomeraciones de 1.000 habitantes, siempre que cuenten con características urbanas como electricidad y comercio.
La población urbana latinoamericana se caracteriza por concentrarse en grandes áreas metropolitanas, como por ejemplo, São Paulo, México, Buenos Aires, Río de Janeiro, Bogotá, Lima, Santiago, Caracas, las cuales han experimentado grandes flujos migratorios desde las áreas rurales y desde las ciudades menores, al menos desde comienzos del siglo XX. En contraparte, en algunos países, como Guatemala, Honduras o Haití, más de la mitad de la población es rural.

Etnografía
América Latina es la zona del planeta con mayor diversidad étnica y ofrece una amalgama de pueblos cuya presencia y porcentaje varía de un país a otro dependiendo de los movimientos migratorios recibidos a lo largo de su historia. Se pueden distinguir cuatro grupos predominantes:[Amerindios, Mestizos, Criollos y Afroamericanos (negros, mulatos y zambos).
Amerindios
Los amerindios son la población primigenia de América. Poblaciones provenientes de Asia entraron a través del estrecho de Bering durante la última glaciación, hace unos 25.000 años, y colonizaron los dos subcontinentes. Aunque no quedan casi poblaciones sin algún grado de mestizaje, los países donde el porcentaje de amerindios es mayor son Guatemala, Ecuador, Perú y Bolivia. También existen significativas comunidades indígenas en México, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Panamá, Colombia, Venezuela, Brasil, Paraguay y Chile.

Mestizos
Mestizo o mestiza es un término que proviene del latín mixticius' (mezcla o mixto). La RAE lo define como el que nace de padre y madre de razas diferentes, en especial de hombre blanco e indígena, o de hombre indígena y mujer blanca. Sin embargo en los últimos años el término raza ha caído en desuso en ámbitos académicos, siendo sustituido por el concepto de etnia. En el término mestizo hay cierta imprecisión, ya que en castellano se ha aplicado en especial para los individuos resultado del mestizaje entre españoles y amerindios. Se olvida con este uso que una considerable parte del mestizaje en la América hispánica se hizo entre blancos con negros, negros con amerindios ó el mestizaje secundario de mestizos con amerindios y negros. Los indomestizos, adquirían tal denominación por exhibir un fenotipo, que indicaba que eran la mezcla de un mestizo y una india, en el caso del zambo, de un negro y un amerindio, así como un blanco con negro en el caso del mulato o pardo, y de un mestizo al resultado de un blanco con amerindio, y de este resultado con otro amerindio, resulta un indomestizo. Los países con predominio de población mestiza son: Colombia, El Salvador, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay y Venezuela. También existen cifras significativas de población mestiza en países como Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, Perú, Guatemala, República Dominicana, y la provincia canadiense de Quebec.

Criollos
Se denomina criollos a los descendientes de colonos españoles, y por extensión, a todos los de origen europeo. Los países con mayoría de población de ascendencia europea son Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica y Uruguay. Puerto Rico (Estados Unidos) y San Pedro y Miquelón (Francia) -territorios dependientes- también son de mayoría criolla.

A la inmigración de España y Portugal durante la conquista y, sobre todo, durante la colonia, se sumaron posteriormente inmigrantes de otros países europeos, principalmente de Italia, Alemania, Reino Unido, Francia, Irlanda y Croacia. Argentina, Brasil, Uruguay y Chile incrementaron notablemente su población recibiendo importantes flujos migratorios provenientes de Europa a partir de la segunda mitad del siglo XIX, principalmente de España e Italia en el caso de Argentina y Uruguay; y de Portugal, seguido de Alemania, Italia y España, en el caso de Brasil. En Chile inmigraron principalmente españoles, alemanes, británicos y yugoslavos. Cuba recibió una considerable inmigración basada, casi en su totalidad, en españoles. Costa Rica, a pesar de no haber recibido inmigración reciente europea de consideración, mantiene la hispanidad homogénica entre su población proveniente de la colonia. Puerto Rico sí recibió inmigración europea, principalmente de la misma España y también de Francia, pero a principios del siglo XIX. Colombia, Paraguay, México y Perú recibieron inmigración europea en el siglo XX, pero en un flujo mucho menor. Venezuela, siendo hoy en día un país mestizo, tuvo gran inmigración también en el siglo XX, especialmente de españoles, portugueses, italianos, y un pequeño porcentaje de alemanes, gracias al crecimiento económico por el descubrimiento del petróleo. También podemos incluir acá la provincia canadiense de Quebec y el territorio francés de ultramar de San Pedro y Miquelón; ambas tienen ascendencia europea procedente de Francia desde la conquista y la época colonial. Aunque en el primero se sumaron también otros inmigrantes, principalmente del Reino Unido, Italia, Grecia, España, Portugal, y de la misma Francia, además de algunos países árabes.
Estudios recientes del ADN mitocondrial, solo trasmitido a través de las madres, en la población de fenotipia blanca en estos países revelan que existe también un porcentaje de mestizaje en esta población. Lo que coincide con los datos históricos de predominio de inmigrantes masculinos.

Afrodescendientes
Los países con una población de origen predominantemente africano o mulato (mestizo europeo-africano) son Cuba, Haití, la República Dominicana y los territorios franceses de ultramar: la Guayana Francesa, las áreas insulares de Guadalupe, Martinica, San Bartolomé y San Martín. En menor proporción países como Brasil, Colombia, Costa Rica, Belice, Ecuador, Guatemala, Honduras, Perú, Puerto Rico, Venezuela, Uruguay y Bolivia; poseen también población negra y mulata. La inmigración africana se diferenció de las otras en que mayoritariamente fue forzosa fruto del tráfico de esclavos.
Cabe también mencionar a los zambos (mestizos africano-amerindios) con comunidades presentes en Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela y costa caribe de Centroamérica. En esta última zona son denominados garífunas y hablan una lengua propia del tronco arawak caribeño.
Asiáticos del este y del sureste
Latinoamérica también ha recibido minorías de inmigrantes del Lejano oriente, tanto de Asia del Este como del Sureste Asiático, estos inmigrantes se han ido mezclando progresivamente con la población local dando lugar a nuevos tipos de mestizaje. Provienen principalmente de China, Japón, Filipinas, Corea y Laos, formando en ciertos países importantes comunidades: japoneses principalmente en Brasil, México, Perú, Argentina, Paraguay y Bolivia; chinos en Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, México, Nicaragua, Paraguay, Perú y Puerto Rico; filipinos en Argentina, México, Perú y Puerto Rico; coreanos en Brasil, Paraguay, Argentina, Perú, y Chile; laosianos en Argentina. Cabe destacar que la comunidad china en el Perú, es la más importante y numerosa de la región.

Mediorientales
Desde fines del siglo XIX ha llegado a América Latina una importante cantidad de inmigrantes provenientes del Oriente Próximo, principalmente de origen árabe y judío, aunque no exclusivamente. Si bien muchos de ellos arribaron directamente desde el Imperio otomano, con anterioridad a 1918, la mayor parte proviene directamente de países como Líbano, Siria, Turquía, Israel o los Territorios Palestinos. Se instalaron principalmente en países como Argentina, Chile y Brasil.
Es significativo, por ejemplo, el flujo de palestinos que llegó a Chile desde el siglo XIX; estos inmigrantes forman actualmente la colonia palestina más importante y numerosa fuera del mundo árabe con alrededor de 450.000 - 500.000 miembros.
Los judíos, por su parte, emigraron principalmente a Argentina, donde forman la comunidad hebrea más numerosa de Latinoamérica, así como a Brasil, Chile, México y Panamá, desde Europa y el Oriente Próximo. Actualmente la población de judíos se estima en: Argentina 185.000, Brasil 96.700, Chile 75.000, Panamá 54.600 y México 39.800. La mayor parte de los judíos que llegaron a Latinoamérica es de origen askenazí provenientes de Europa del Este. También son numerosos los judíos de origen sefardí, los cuales provenían de los Balcanes, Turquía y Palestina.
También en esta región viven gitanos de diferentes grupos sub-étnicos oriundos de Asia y Europa (España, los Balcanes, Rumania, etc.), instalados principalmente en países como Brasil, Argentina y Chile, más reducidos en México, Colombia, Ecuador y Perú.

Religión
La mayoría de la población latinoamericana profesa el cristianismo, principalmente el cristianismo católico. Aparte de éste (que es profesado por la mayoría de la población), el cristianismo protestante se profesa de forma minoritaria (aunque influyente) en países como Argentina, Brasil, Chile, Costa Rica, México, Guatemala y Puerto Rico (en este último, la población que profesa el protestantismo se equilibra casi con los que profesan el catolicismo). Es de mencionar que en ningún país latinoamericano el protestantismo pasa a ser la religión más profesada, como sí ocurre en países anglosajones americanos. También cabe mencionar las creencias indígenas que se han conservado hasta el día de hoy, y que además son practicadas mediante rituales en países como Bolivia, Guatemala, México y Perú. En México y Guatemala, la más conocida es la típica ofrenda de día de muertos. En Bolivia y Perú se hace un ritual conocido como ofrenda a la Pachamama y la Challa.
En Cuba, República Dominicana, Puerto Rico, Brasil, Haití, y en las regiones francesas de ultramar (Guadalupe, Guayana Francesa y Martinica), algunos rituales de origen africano se entremezclan con prácticas propiamente cristianas derivando en rituales tales como: Santería, Umbanda y Macumba Candomblé.
Costa Rica tiene la religión Católica Apostólica Romana como oficial según su constitución política, aunque con libertad de culto. Con la inmigración, también han llegado otras religiones como el islam, el judaísmo, el hinduismo, el budismo, el sintoísmo y otros.
En la actualidad hay países dentro de la región, donde la iglesia católica tiene estatuto oficial y en otros no, es decir, que se declaran estados laicos. En países donde el catolicismo goza de oficialidad son: Costa Rica, Haití y Panamá. Países declarados laicos son: Argentina, Bolivia (desde 2009), Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador (desde 2008), El Salvador, Guatemala, Honduras, México (desde 1991), Nicaragua, Paraguay, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.
En Brasil también hay personas que profesan el espiritismo por influencia de Chico Xavier, tornando a Brasil la mayor comunidad espírita del mundo.

Idiomas de América Latina
Como su nombre indica, los idiomas oficiales y mayoritarios de los países de América Latina son lenguas romances como el español, el francés y el portugués. Sin embargo, dentro de estos territorios se habla una multitud de lenguas de origen precolombino, con estatus oficial reconocido o no, que enriquecen el patrimonio lingüístico del continente. Algunas de estas otras lenguas son:
Aimara, con 2,5 millones de hablantes.
Guaraní, de 7 a 12 millones de hablantes.
Lenguas caribes como el garífuna, el akawaio y el pemón.
Lenguas mayenses, con alrededor de 6 millones de hablantes.
Mapudungun o mapuche, con 5.000 hablantes.
Náhuatl, con 1,7 millones de hablantes.
Quechua, la lengua nativa con mayor número de hablantes (de 9 a 14 millones) según el nivel de competencia lingüística.
 

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