La Rioja, Lunes 26 de Junio de 2017

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Hermanas Contemplativas

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Las Hermanas Contemplativas
La Comunidad de las hermanas contemplativas de San Juan, erigida en Instituto religioso de derecho diocesano por el Arzobispo de Lyon el 25 de marzo de 1994, fue fundada por el P. Marie-Dominique Philippe el 8 de diciembre de 1982, siete años después de la fundación de los Hermanos de San Juan, para vivir una vida contemplativa.
De manera más particular “escondidas en Dios” por María y en Ella, las hermanas contemplativas son, en el corazón de la Familia San Juan, guardianas de su fervor contemplativo. Vivir de la atracción del Padre de manera última exige de ellas una caridad fraterna silenciosa pero alegre, dando testimonio de la victoria del amor dada por Jesús a todos los hombres.

El ritmo de vida de las Hermanas
Así pues, la oración está, ante todo, al centro de la vida de las hermanas contemplativas. La oración comunitaria (tiempo de adoración ante el Santísimo Sacramento) y la oración solitaria ritman su jornada. La Eucaristía es la fuente y el culmen de toda su vida (Lumen Gentium, 11). Las hermanas tienden a vivirla cada vez con mayor intensidad y fervor.
Las hermanas viven su consagración total a Dios en el silencio y la soledad, pero también en la caridad fraterna, pues como dice San Juan: “Quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve” (Jn. 4, 20). Por eso las hermanas desean vivir a fondo la exigencia de una vida común de participación, de servicio y de cooperación. Al mismo tiempo que se salvaguarda la soledad, varios encuentros (un grupo de estudio, el capítulo y un encuentro fraterno) las reúnen cada semana, permitiéndoles concretamente el ejercicio de la caridad fraterna.

Importancia de la búsqueda de la verdad en la vida de las Hermanas
Como sus hermanos, ellas se dan cuenta de la importancia de una auténtica búsqueda de la verdad. En efecto, ¿acaso no es necesario, en el mundo de hoy, purificar la inteligencia de todos los a priori que provienen de tradiciones (familiares, religiosas, políticas) y de todo lo imaginario que frecuentemente impide un verdadero contacto con la realidad? Lo imaginario, los a priori, el subjetivismo, son, en efecto, los mayores obstáculos en la vida contemplativa. Para poder ser ofrecida a Dios, es necesario que la inteligencia sea purificada, es necesario que se vuelva objetiva.
Para las hermanas, el despertar a una reflexión que parte de la experiencia de la realidad tiene lugar, por lo tanto, desde el noviciado, y continúa después en los prioratos según las posibilidades de cada una. Esta búsqueda de una verdadera sabiduría humana hace que las hermanas sean más disponibles para acoger la vida de la gracia y, lejos de impedir una verdadera lectura de la Palabra de Dios, como lo haría una meditación demasiado intelectual, esta búsqueda de la verdad les ayuda a recibir la Palabra de Dios y a vivirla como la Virgen María la vivió (Lc. 11, 28), sin transformarla ni reducirla a lo que han comprendido de ella.
La búsqueda que consiste en esforzarse por conocer qué es la persona humana y descubrir, al término, la existencia de un ser primero que las tradiciones religiosas llaman Dios (la búsqueda filosófica), conduce a las hermanas a una búsqueda teológica; aquí estudian la enseñanza del Magisterio y de Santo Tomás de Aquino, a quien reciben de la parte de la Iglesia como “Doctor común”.

La pobreza y la vida de trabajo
Las hermanas, comprometidas en seguir a Cristo en la pobreza, la castidad y la obediencia, se esfuerzan por vivir el espíritu de pobreza del Evangelio. Para ello renuncian al uso de bienes demasiado ricos y de instalaciones demasiado costosas, y consagran una parte de su jornada al trabajo manual ya sea a través del cultivo de un jardín, del mantenimiento (en que hay algo que arreglar o construir) o de la venta de artesanía (cerámica, encuadernación, trabajos en madera y en cuero, cirios y velas, rosarios, colmenas...) para ganar su vida. De igual manera ellas trabajan en la difusión de la enseñanza filosófica y teológica de la Congregación de los Hermanos de San Juan.
Pero como su misión principal en la Iglesia es la oración, no pueden consagrar el tiempo suficiente al trabajo lucrativo para subvenir totalmente a sus necesidades. Por lo tanto, tienen necesidad de la ayuda de sus amigos...
 

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