La Rioja, Lunes 22 de Julio de 2019

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Italia

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Reseña:

Italia, oficialmente la República Italiana (Repubblica Italiana en italiano), es un país de Europa que forma parte de la Unión Europea (UE). Su territorio lo conforman principalmente la Península Itálica y dos grandes islas en el mar Mediterráneo: Sicilia y Cerdeña. En el norte está bordeado por los Alpes, donde limita con Francia, Suiza, Austria y Eslovenia. Los estados independientes de San Marino y Ciudad del Vaticano son enclaves dentro del territorio italiano. A su vez Campione d'Italia es un municipio italiano que forma un pequeño enclave en territorio de la Confederación Suiza.
Ha sido el hogar de muchas culturas europeas como los etruscos y los romanos y también fue la cuna del Renacimiento, que comenzó en la región de Toscana y pronto se extendió por toda Europa. La capital de Italia, Roma, ha sido durante siglos el centro político y cultural de la civilización occidental, y también es la ciudad santa para la Iglesia católica, pues dentro de la ciudad se encuentra el microestado del Vaticano. El significado cultural del país se refleja en todos sus Patrimonios de la Humanidad, ya que tiene cuarenta y cuatro, el país con mayor número del mundo.
Es el tercer país de la Unión Europea que más turistas recibe por año, siendo Roma la tercera ciudad más visitada. Otra ciudad importante es Milán, centro de finanzas y de industria, y según el Global Language Monitor, la capital de la moda. Italia es una república democrática, forma parte del G8 o grupo de las ocho naciones más industrializadas del mundo y es un país desarrollado con una calidad de vida muy alta, encontrándose en 2005 entre las ocho primeras del Mundo.
También disfruta de un alto índice de desarrollo humano, siendo el 18º país más desarrollado del mundo. Es miembro fundador de la Unión Europea, firmante del Tratado de Roma en 1957. También es miembro fundador de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, de la Organización Mundial del Comercio, del Consejo de Europa y de la Unión Europea Occidental. El país, y especialmente Roma, tiene una fuerte repercusión en temas de política y cultura, en organizaciones mundiales como la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (IFAD), el Glocal Forum, o el Programa Mundial de Alimentos (WFT).

Organización territorial
La Constitución de la República Italiana organiza el territorio desde 1948 en tres niveles de gobierno local, y declara[31] a Roma como la capital de la República. Tradicionalmente se divide en cinco grandes áreas geopolíticas y en veinte regiones administrativas:

Noroccidental: Liguria, Lombardía, Piamonte y Valle de Aosta.
Nororiental: Emilia-Romaña, Friuli-Venecia Julia, Trentino-Alto Adigio y Véneto.
Central: Abruzos, Lacio, Marcas, Toscana y Umbría.
Meridional: Apulia, Basilicata, Calabria, Campania y Molise.
Insular: Cerdeña y Sicilia.
De las veinte regiones, cinco (Valle de Aosta, Friuli-Venecia Julia, Sicilia, Cerdeña y Trentino-Alto Adigio) gozan, por motivos históricos, geográficos y étnicos, de autonomía y de un estatuto especial. De ellas, Sicilia adquirió su derecho a un estatuto especial autonómico en 1946 debido a su condición geográfica, étnica y política (preponderancia de un fuerte sentido independentista); las otras adquirieron estatuto propio en los siguientes años: Cerdeña, Valle de Aosta y Trentino-Alto Adigio en 1948, por motivos étnicos y lingüísticos, y en 1963 Friuli-Venecia Julia. La provincia (también provincia, en italiano) es una división administrativa de nivel intermedio entre el municipio o comuna (comune) y la región (regione).

Geografía
Topografía

El relieve presenta cuatro grandes unidades regionales: al norte, un sector continental dominado por los Alpes; al sur un sector peninsular articulado por los Apeninos; entre ambas está la llanura del Po o Padana; y finalmente las islas volcánicas. El sistema alpino extiende por territorio italiano la casi totalidad de su vertiente meridional. En este gran conjunto montañoso destacan las formaciones calcáreas de los Dolomitas (Marmolada, 3.342 m de altura) y en el sector cristalino, algunas de las principales cumbres de todo el sistema alpino como Monte Rosa (4.634 m) o Cervino (4.478 m). Algunos pasos de montaña (Mont Cenis, Simplon, Brennero) facilitan la comunicación con las regiones vecinas. La región prealpina presenta largos y profundos valles, con numerosos lagos: Garda (370 km²), Mayor, Como, Iseo. Al sur de los Alpes, entre éstos y los Apeninos, se extiende la llanura del Po (el río más largo del país, con 652 km de longitud), fosa tectónica rellenada por los depósitos sedimentarios aportados por los ríos que descienden de los Apeninos y, sobre todo, de los Alpes (Adigio, 410 km; Piave), y que avenan la llanura que se abre al mar Adriático por el litoral noreste de Italia.

El resto de llanuras italianas, aunque numerosas, son de escasa extensión, y se localizan preferentemente en el litoral tirrénico, y algunas formadas por importantes ríos como el Arno o el Tíber. La cadena de los Apeninos constituye la espina dorsal de la península italiana, y en ella se distinguen tres sectores: los Apeninos septentrionales, los de menor altura y de formas más suaves (monte Cimone, 2.163 m); los Apeninos centrales, también denominados Abruzos, que constituyen el techo de la cadena (Gran Sasso d'Italia, 2.914 m), y presentan modelados de tipo cárstico; y por último, los Apeninos meridionales, que tienen su punto culminante en el monte Pollino (2.271 m).En ambas vertientes de la cadena se extienden formaciones de colinas, denominadas Subapeninos o Antiapeninos, destacando las del reborde Oeste, donde se elevan algunos volcanes (Vesubio, monte Amiata, Campos Flégreos).

En el extremo sur de la península Itálica, la isla de Sicilia es considerada una prolongación de los Apeninos (montes Nebrodi, Peloritani, Madonia), destacando el monte Etna, que con sus 3.345 m es el volcán activo más alto de Europa. La isla de Cerdeña es asimismo montañosa (Gennargentu), aunque cabe destacar la llanura de origen fluvial de Campidano, entre Oristán y Cagliari.

Clima
La climatología italiana, si bien tiene carácter mediterráneo, presenta notables variaciones regionales. En primer lugar, por efecto de su considerable extensión en latitud: medias anuales en Milán de 23 °C en julio y -0,6 °C en enero, mientras que en Palermo, dichas medias son de 24 y 13 °C, respectivamente. El lugar con más precipitaciones del país es la provincia de Udine, en el nordeste, con 1.530 mm, y por el contrario, el lugar con menores precipitaciones está en el sur de la región de Apulia, en la provincia de Foggia y en la parte sur de Sicilia, con aproximadamente 460 mm.[50] Se puede diferenciar el país en tres regiones climáticas: el clima mediterráneo en el sur de Italia, con veranos calurosos superando los 30 °C, los llanos del río Po, donde el invierno es muy frío como en los países del norte y los Alpes, y los Apeninos, con clima frío y precipitaciones fuertes.

Economía
La actividad industrial ha sido el motor del desarrollo italiano, y el actual eje de su economía. Frente a ello, las actividades agrícolas han experimentado un considerable retroceso, tanto en ocupación de la población activa (7,3%), como en su participación en el PIB (3,7%). La producción agrícola no abastece la demanda alimenticia de la población, y es especialmente escasa en la rama ganadera: bovino (Cerdeña) y porcino (Emilia-Romaña).
La agricultura está más extendida con cultivos de cereales (trigo, arroz —primera productora europea—, maíz), leguminosas, plantas industriales (remolacha azucarera), hortalizas (pimientos, berenjenas, tomates y cebollas) y flores. Mención especial merece la fruticultura (peras, melocotones y manzanas en Emilia, Véneto y Campania; agrios en Sicilia), el olivo (en Liguria y el Mezzogiorno), que genera la segunda producción mundial de aceite (435.300 t), y finalmente, la vid, cuyo cultivo sitúa a Italia a la cabeza de la producción mundial de vinos (68,6 millones de hl), reconocidos internacionalmente por su calidad.

Demografía
A finales de 2008 la población del país superó los 60 millones, siendo el cuarto país más poblado de Europa y con la quinta mayor densidad poblacional, con un promedio de 198 personas por kilómetro cuadrado. A partir de los años sesenta del siglo XX, la población italiana experimentó un cambio en su ritmo de crecimiento, que decreció hasta el 0,0% de media anual entre 1985 y 1990. El descenso de la tasa de mortalidad fue acompañado por un descenso considerable de la tasa de natalidad, siendo en 2008 uno de cada cinco italianos mayor de 65 años. El cambio en las tendencias demográficas afectó asimismo los tradicionales movimientos migratorios que hasta entonces habían hecho de Italia una de las mayores reservas de mano de obra de Europa y América. Italia pasó a convertirse en punto de llegada de inmigrantes del tercer mundo, pero, sobre todo, se establecieron importantes corrientes migratorias internas. Con un movimiento masivo de población del Sur hacia Roma y el Norte industrializado (Turín, Milán, Génova, Venecia y Bolonia), pero no hacia el noreste, aún muy pobre, lo cual no ha hecho sino radicalizar las diferencias entre el norte y el sur, pero que a su vez ayudó a que la natalidad creciera. La tasa de fertilidad creció en pocos años desde 1,32 niños por mujer en 2005 hasta 1,41 en el año 2008. La concentración de la población italiana en los núcleos urbanos (69% de población urbana) ha generado una red homogénea de grandes ciudades, que desempeñan el papel de centros regionales (Nápoles, 973.132 habitantes; Turín, 908.263; Palermo, 663.173; Génova, 610.887; Bolonia, 372.256, y Florencia, 364.710), con dos destacados núcleos a nivel nacional; Roma (2.718.768 hab.), la capital política, y Milán (1.299.633), la capital económica.

Arquitectura
La arquitectura de la Antigua Roma se caracteriza por lo grandioso de las edificaciones, y su solidez que ha permitido que muchas de ellas perduren hasta nuestros días. La organización del Imperio romano normalizó las técnicas constructivas de forma que se pueden ver construcciones muy semejantes a miles de kilómetros unas de otras. Tiene su origen en la arquitectura etrusca, sumada a influjos de la arquitectura griega, sobre todo después de las guerras Púnicas (146 a. C.). Hoy se hace datar la arquitectura romana en la fecha en que se construyeron la primera vía (Vía Apia) y el primer acueducto (Aqua Appia), año 312 a. C. Los elementos más significativos de la arquitectura romana son la bóveda, el arco y por tanto la cúpula. Un ejemplo soberbio es la cúpula del panteón de Agripa. Los romanos, no sólo construyeron bóvedas de cañón y cúpulas, sino rudimentarias bóvedas de arista y de crucería, como las termas de Caracalla y las de la basílica de Majencio.
La arquitectura gótica llegó de forma tardía y arraigó poco, fueron los cistercienses los introductores y fundaron en la región del Lazio la abadía de Fossanuova, primer monumento gótico italiano. En el siglo XIII las órdenes mendicantes de dominicos y franciscanos se adhieren al estilo cisterciense, y en este siglo se crean la catedral de Siena, los palacios comunales de Siena y el palazzo Vecchio de Florencia. Durante el siglo XIV, destacan la catedral de Orvieto, la iglesia de la Santa Cruz y el interior de la iglesia de Santa María Novella. En el siglo XV, el final del gótico empieza a confundirse con los inicios del Renacimiento. En Venecia se termina el palacio Ducal, destacando también el palacio Contarini del Bovolo y Ca' d'Oro. La obra magna del gótico italiano es la catedral de Milán, que destaca por el recargamiento de su decoración y su magnitud.
La arquitectura del Renacimiento es aquella producida durante el período artístico del Renacimiento europeo, que abarcó los siglos XIV, XV y XVI. Se caracteriza por ser un momento de ruptura en la historia de la arquitectura, en especial con respecto al estilo arquitectónico previo, el gótico. Produce innovaciones en los medios de producción, como en el lenguaje arquitectónico, que se plasmó en una adecuada y completa teorización, en la nueva actitud de los arquitectos, pasando de ser artesanos a verdaderos profesionales, marcando en cada obra su estilo personal. Las grandes catedrales góticas son en su mayoría anónimas, sin embargo las grandes obras renacentistas están todas firmadas. Inspiraron su labor en su interpretación propia de la Antigüedad clásica, en particular en su vertiente arquitectónica, que consideraban modelo perfecto de las Bellas Artes. La arquitectura del Renacimiento estuvo bastante relacionada con una visión del mundo durante ese período sostenida en dos pilares esenciales, el clasicismo y el humanismo.
La palabra "Barroco" significa "irregular", y es un arte muy cercano al catolicismo en una época de división entre católicos y protestantes. La arquitectura del Barroco se inicia con figuras tan determinantes como Gian Lorenzo Bernini y Francesco Borromini. En este período se crean monumentos como la plaza de San Pedro, la iglesia de Sant'Andrea al Quirinale, la fontana de Trevi y la iglesia iglesia de San Carlo alle Quattro Fontane. Destaca a su vez el Barroco siciliano que creció durante la gran reconstrucción edilicia que siguió al terremoto de 1693. El estilo decorativo del barroco siciliano duró apenas cincuenta años, y reflejó perfectamente el orden social de la isla en una época en que -dominada nominalmente por España- fue gobernada de hecho por una aristocracia hedonista y extravagante. La arquitectura barroca ha dado a la isla un carácter arquitectónico que permanece en el siglo XXI.
 

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