La Rioja, Lunes 23 de Octubre de 2017

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Pelagio B. Luna

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Nació en La Rioja el 6 de enero de 1867, siendo uno de los fundadores de la Unión Cívica Radical, en cuyo seno desempeñó innumerables funciones, entre ellas las de convencional y delegado al Comité Nacional.
A los veintidós años se doctoró en Derecho en la Universidad Nacional de Buenos Aires y se alineó a la Unión Cívica de la Juventud en 1889, participando activamente la Revolución del 26 de julio de 1890.
Regresó a La Rioja poco tiempo después de egresar de la Facultad de Derecho. Comenzando a ejercer su profesión para luego ingresar a la carrera judicial, en la que se desempeñó como Juez en lo Civil, Comercial y Criminal, Fiscal del Superior Tribunal de Justicia e integrante de ese alto cuerpo.
Asimismo dictó cátedra de Literatura en el Colegio Nacional de La Rioja.
Estuvo, por largos años en la dirección del radicalismo riojano, prácticamente desde sus inicios y fue el principal organizador del mismo.
En los comicios en que se aplicó por vez primera la ley de voto universal, obligatorio y secreto, allá por 1912, el Dr. Luna postuló una diputación nacional y al año siguiente encabezó la fórmula gubernativa radical.
Su personalidad y su consecuencia partidaria sobrepasó largamente los límites riojanos, razón por la cual la Convención Nacional de la Unión Cívica Radical que designó la fórmula que presentaría el partido en las elecciones de 1916, “en el deseo de complementarla con un representante genuino y prestigioso de las provincias interiores, eligió como segundo término y complemento del nombre de Hipólito Yrigoyen, al doctor Pelagio B. Luna, quien quedó consagrado Vicepresidente de la Nación en las elecciones de abril de 1916”. Desde la presidencia del Senado, su actuación fue discreta y honorable, no pudiendo cumplir íntegro su período por haberlo sorprendido la muerte el 25 de junio de 1919.
Una enorme multitud despidió sus restos en el cementerio de La Rioja, el 29 de junio del año 19. La extensa serie de discursos, que desbordaron por la pena, habla de luchas compartidas, en la que el vicepresidente tuvo papel pionero y esencial.

Descuella, en el barroco estilo de la época, el pronunciado en nombre de la Unión Cívica Radical de La Rioja, por el doctor Arturo de la Vega: “La parca inexorable, que nada respeta y todo lo arremete con su violencia furiosa, acaba de arrebatarnos del seno de la patria a uno de sus hijos mas predilectos, a un invicto y preclaro ciudadano, el Excelentísimo señor Vicepresidente de la Nación, doctor Pelagio B. Luna.”
“El espíritu humano, en sus recogimientos más íntimos, se subleva ante el rigor de las leyes de la naturaleza, y ante la fatalidad y lo irremediable, no puede menos que estallar en una protesta solemne, elocuente y sublime, como blasfemando contra estos designios tan injustos de la Providencia.”
“Pero ¿qué vale la materia ante la inmortalidad de la psiquis?...”
“Señores: el doctor Pelagio B. Luna no ha muerto. Vivirá eternamente en la memoria de todos los argentinos y también de los extranjeros, porque ha tiempo ya que su nombre ha sido grabado con signos indelebles en las páginas de oro del gran libro de la gratitud nacional, como uno de los benefactores más sacrificados por el progreso y bienestar de la patria, como uno de los propulsores más esforzados de las instituciones libres y como uno de los exponentes más elevados de la energía moral en la lucha incesante por el porvenir de las generaciones presentes y venideras.”
“Descendiente de noble estirpe, de familia patricia, supo engrandecer los prestigios de su apellido con una vida austera y ejemplar, en virtudes cívicas y en carácter.”
“En las aulas de la facultad de derecho de la universidad de Buenos Aires se impuso desde los primeros años por su talento e ilustración.”
“Egresado con el título de doctor en Derecho y Ciencias Sociales muy joven, regresó a su provincia, donde su estudio jurídico se destacó como mejor ante sus comprovincianos.”
“Dictó con probada eficiencia la cátedra de Literatura en el Colegio Nacional.”
“En la judicatura desempeñó los principales cargos, desde juez hasta vocal del Superior Tribunal, puestos a los que fue llevado para honor y bien de esta Provincia.”
“Siempre las tareas más difíciles le han sido encomendadas por lo gobiernos pasados a pesar de sus ideas políticas contrarias, porque el doctor Luna para La Rioja era su padre tutelar, consejero del gobierno en las cuestiones arduas de interés colectivo, y consejero del pueblo.•”
“Así, representó a la Provincia en sus litigios de límites territoriales con las demás, y cada vez que se trataba de hacer ahí estaba de hacer un bien a la sociedad, ahí estaba el doctor Luna dispuesto a los mayores sacrificios, con tal de ser útil a sus comprovincianos, con una elevación de miras que ha sido proverbial en su persona.”
“Practicaba el culto del bien a los demás, con la misma religiosidad que al Dios de sus sentimientos más íntimos, y en obsequio a ello jamás reconoció obstáculos ni dificultades.”
“Desde el más rico que habita su mansión opulenta hasta el más pobre y humilde que mora en su choza o rancho azotado por el vendaval, han recibido sus servicios y sus consejos, encontrando siempre en él un benefactor gratuito y desinteresado. A todos ha hecho el bien. A ninguno ha hecho mal.”
“No habrá riojano, por más degenerado que sea en sus pasiones, capaz de contradecir esta afirmación que es, en realidad, axiomática.”
“Siempre el desvalido encontraba en él su mano generosa para aliviarse de la miseria y el potentado, al jurisconsulto íntegro, consumado y capaz para defender sus intereses, apartarlo del error y endilgarle por el recto sendero de la verdad.”
“Desde que el radicalismo empezó a bosquejarse en los horizontes del país, desde sus primeros albores, el doctor Pelagio Luna se alistó voluntariamente en sus filas y abrazó la bandera del Parque con el fervor de un convencido y con las esperanzas de un visionario.”
“La idea mater del radicalismo irradió su cerebro lo mismo que los primeros rayos del astro rey destellan primero sobre las altas cumbres, para después derramarse sobre las dilatadas llanuras.”
“Con el estoicismo y la energía de un predestinado, predicó su credo político ante el descreimiento de propios y extraños en las épocas más rudas y positivistas del régimen pasado, haciendo abstracción de toda clase de peligros, como un cruzado de la libertad, como un caballero andante medieval, escudado en su fe y en la austeridad de sus principios.”
“De un extremo a otro de la provincia se cruzó haciendo por su palabra cálida y convincente; y hasta en el último rincón de la montaña era conocido, querido e idolatrado, porque nació para hacerse querer, era un talismán que atraía todas las voluntades. Su verbo de redención a todos convertía.”
“De cualidades indiscutibles de caballero íntegro, la aureola de su honradez y dignidad imponía; y las sospechas maliciosas de sus enemigos más empedernidos, se estrellaban ante las virtudes de hombre ejemplar.”
“Como hombre superior supo darse perfecta cuenta del porvenir de la patria y en homenaje y holocausto a ella, dedicó los mejores años de su vida, sus sacrificios, sus desvelos, el calor de su juventud y su experiencia de estadista, hasta lograr fundar la Unión Cívica Radical en esta provincia y hacerla una fuerza incontrastable y preponderante.”
“Como eximio conductor de muchedumbres, consiguió llevar al partido al éxito más de una vez; y aunque el triunfo le era arrebatado y desconocido por las fracciones contrarias, nunca desmayó ni un momento; siempre se mantuvo firme y luchaba cada día con más tesón, con más entereza, con la paciencia de un misionero.”
“Radical de aristas bien definidas e inconfundibles, de conciencia y de convicciones, practicaba lo que predicaba, alentaba con su ejemplo y su palabra, sosteniendo bien alto el pendón del partido, no defeccionando nunca, ni aún en las mayores adversidades.”
“Enalteció a la juventud honesta, fuerte y capaz y la encaminó por el sendero de la dignidad cívica, librándola de la corrupción de las épocas más crudas del achatamiento político y moral.”
“Ese es el hombre que se va; el que templó su individualidad y la de su agrupación en el crisol de los más nobles renunciamientos, de los mayores esfuerzos y de las más ponderables virtudes; el que admirando en silencio de su pueblo la montaña pétrea y dura que se levanta ante nuestra vista y la dilatada llanura que tranquila se extiende a sus ies,llegó a armonizar en la culminación más pura de su espíritu los ideales más amplios y elevados con las manifestaciones más férreas de su energía moral; el esforzado paladín de las libertades públicas, que con la fe y la seguridad de un visionario, supo conducir a la democracia argentina, con otros prohombres del partido, hacia la realización de sus más nobles aspiraciones y hacia el perfeccionamiento de sus más preciados atributos.”
“El nombre del doctor Pelagio B. Luna atravesó bien pronto los límites de la Provincia y su prestigio flotaba en la conciencia nacional; no hizo escalas en su vida política y como un privilegiado del destino, se levantó de un solo vuelo como las águilas para ocupar la segunda magistratura de la República.”
“Los próceres de Mayo con su espada y con su sangre nos dieron patria, libertad exterior. Los varones de la nueva era como el doctor Luna, Alem, del Valle y otros, con su pluma vibrante, con su patriotismo y con su verbo, han completado esa obra ciclópea, dándonos libertad política, instituciones libres y democracia de verdad, y por consiguiente, la definición de nuestra nacionalidad.”
“La muerte de este ínclito ciudadano es una gran pérdida nacional, que nunca acabará de ser llorada, máxime en las actuales circunstancias, en que el avance borrascoso de las ideas anárquicas amenazan nublar el cielo de la patria.”
“El doctor Luna, como buen organizador, era uno de los capaces de despejarlo, haciendo un gesto de repúblico, porque tenía toda la contextura del verdadero hombre de Estado.”
“Queda su nombre inmaculado como un símbolo tradicional de energías y de altiveces ciudadanas; y ha de tremolar een el ambiente nacional como un emblema de virtudes cívicas, de carácter y de intelectualidad, para honor del país y para ejemplo e inspiraciones de las generaciones futuras.”
“En la cruzada de la reparación y en la cima de la evolución política argentina, su imagen ha de perdurar como el cristo de la redención institucional.”
“Vuelve a descansar eternamente en el silencio de la aldea desde la cual partió, al pie de la montaña que lo vio nacer y la que ha de servir de marco a su sepulcro y a la ciudad de sus ensueños.”
“Doctor Pelagio B. Luna: en nombre de la Unión Cívica Radical de la provincia de La Rioja vengo a daros el postrer adiós, derramando sobre tu tumba las flores más preciosas de nuestra existencia, impregnadas de las lágrimas y del dolor que tu desaparición nos ha causado, para que formen la corona que ha de cubrir tus sienes en tu marcha ascensional hacia lo infinito.”

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