La Rioja, Viernes 20 de Octubre de 2017

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Tehuelches

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Los pueblos Tehuelches o patagones (del mapudungun: chewel che "gente bravía", o tal vez de una de las etnias tehuelches llamada teushen más la palabra mapuche che, "gente, pueblo") es el nombre general dado a un conjunto de etnias amerindias de la Patagonia y la región pampeana que compartían varios rasgos culturales, aunque estaban divididos en varios grupos que hablaban lenguas diferentes, algunas de las cuales estaban emparentadas entre sí.

Subgrupos
La clasificación de los pueblos que poblaron la Pampa y la Patagonia es confusa a causa de que se produjo la extinción temprana de algunos de ellos y porque las vastas extensiones impidieron que los exploradores que los reconocieron tomaran contacto con todos los grupos o, en otros casos, que las migraciones estacionales de los indígenas recorriendo grandes distancias hicieran que los exploradores sobreestimaran el número de individuos de un pueblo o el rango de distribución de una lengua. Conjuntamente con esto, la irrupción de los mapuches desde el oeste transformó profundamente la realidad cultural, mixogenizando y absorbiendo a las etnias de la Pampa y centro y norte de la Patagonia. Posteriormente la Conquista del Desierto finalmente condujo a la casi extinción de las comunidades indígenas. Además, a todo este panorama se suma el desacuerdo de los investigadores.

Federico Escalada
Escalada clasificó a los tehuelches de la siguiente manera:
Tehuelches insulares: en Tierra del Fuego.
Selknam.
Man(e)kenk (o haush), (aunque los mannekenk resulten mixogénicos de selknam con los no patagónidos yámanas).
Tehuelches de tierra firme:
Aónik'enk (de aonek'enk, "sureños"): desde el estrecho de Magallanes hasta Chubut, incluyendo a los mecharnue. De lengua aoniko áish.
Chehuache-kénk: los valles cordilleranos desde el lago Buenos Aires/General Carrera y el lago Fontana hasta el lago Nahuel Huapi. De lengua teushen, incluyendo a los ténesch o "poyas" o "vuriloches".
Guénena-kéne: desde el sur de la Provincia de Buenos Aires (Sierra de la Ventana) y sudeste de La Pampa, hasta el norte del Chubut y sur de Mendoza. De lengua gününa iájech. Junto con otros pueblos, fueron llamados puelches ("orientales") por los mapuches.
Los guénena-kéne de Escalada son el componente septentrional de los tehuelches, que fueron llamados de distinta manera por otros investigadores: tehuelches del norte (por Cox), genakenn (por Hunziker), gennaken (por Moreno) y gününa küne (por Harrington).

Rodolfo Casamiquela
El antropólogo argentino Rodolfo Casamiquela revisó la clasificación de Escalada en su libro de 1965, Rectificaciones y ratificaciones hacia una interpretación definitiva del panorama etnológico de la Patagonia y área septentrional adyacente, colocando a los chehuache kénk como pertenecientes a los gününa küne y a los hets y querandíes como parte de los tehuelches.
Tehuelches insulares: los onas o selknam y los manekenk o haush, en Tierra del Fuego, al noroeste los primeros (aún existentes) y en la península Mitre y bahías Thetys y Fathey, los segundos (extinguidos).
Tehuelches continentales:
Tehuelches meridionales:
Tehuelches meridionales australes (aónik'enk, patagones o chewelches): desde el estrecho de Magallanes al río Santa Cruz. De lengua aonek'o 'a'jen, aún existente.
Tehuelches meridionales boreales (mech'arn): desde el río Santa Cruz al río Chubut. De lengua teushen (téwsün). Absorbidos por sus vecinos del sur y por los mapuches.
Tehuelches septentrionales:
Tehuelches septentrionales australes (günün a künna: "gente por excelencia", son los pampas, puelches o serranos): desde los ríos Negro y Limay hasta el río Chubut por el sur, y el sur de las provincias de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Santa Fe y sudeste de La Pampa. De lengua gününa iájech. Resistieron el avance mapuche hasta ser absorbidos. De ellos eran un subgrupo los chüwach a künna ("gente del borde de la cordillera").
Tehuelches septentrionales boreales: pertenecían a este grupo los querandíes y los puelches del norte del Neuquén. Los querandíes se hallaban, al momento de la llegada de los españoles, en la región pampeana desde el Río de la Plata a Mendoza, incluyendo el sur de Córdoba y de San Luis. De lengua querandí. Se extinguieron.
Estas clasificaciones prácticamente terminaron con las clasificaciones previas:
Patagones, chonekas o chonik (tehuelches meridionales)
Pampas, hets, querandíes y puelches (tehuelches septentrionales)

Idioma
Las diferentes etnias conocidas con el término amplio de "tehuelches" hablaban varias lenguas pertenecientes al grupo tshonk. La lengua de los aonikenk (tehuelches propiamente dichos) parecía más estrechamente relacionada con la de los teushen (tshonk centro-oriental), éstas a su vez guardan un parentesco más cercano con las lenguas de la isla Grande de Tierra del Fuego (tshonk meridional) y algo más distante con la lengua de los gününa küne (tshonk septentrional). Escalada consideró que todo el complejo tehuelche tenía un tronco lingüístico común, que denominó ken 'gente'.
Hasta el siglo XIX se reconocían las siguientes lenguas: Los gennakenk hablaban el chulilaiagich (o günün a'ajech o puelche o gününa küne), cuya relación con las demás lenguas del grupo es discutida y a menudo se lo considera una lengua aislada a falta de más información; los "tshoneka centrales", es decir, los ubicados en la actuales provincias del Neuquén, Río Negro y el norte de la del Chubut (entre los gennakenk al norte y los aonnikenk al sur), hablaban la lengua llamada pän-ki-kin (penken) o günün a'yajic o günün a'ajech.
En la Patagonia central existía asimismo una antigua lengua de interfase entre las etnias tehuelches meridionales y septentrionales, llamada tehuesh (tewsün, téushenkenk o teushen) y fue paulatinamente suplantada por las voces aonnikenk. Sin embargo, gran parte de la actual toponimia de la meseta central conserva aún hoy sus raíces tewsün, como por ejemplo el vocablo "Chupat" del cual proviene "Chubut".
Finalmente los aónikenk hablaban el idioma conocido habitualmente como tehuelche o tshoneka o aónikenk, que constituye la lengua actualmente más estudiada del grupo.

Organización social
Aunque móviles, sus movimientos grupales solían ser circuitos, predominantemente de oeste a este y viceversa. Durante cada temporada tenían sitios donde instalaban sus campamentos, llamados aik o aiken por ellos y tolderías por los españoles y criollos.
Cada una de sus agrupaciones estaba integrada por nexos de parentesco y tenía un territorio específico de caza y recolección; los límites solían estar precisados ancestralmente por accidentes muchas veces poco notorios: una loma, un abrevadero, una hondonada, un árbol importante. En caso de que una agrupación no pudiera satisfacer sus necesidades en su propio territorio, debía pedir permiso a agrupaciones vecinas de la misma etnia para aprovechar los recursos de sus territorios; una transgresión a esta norma solía implicar guerra.
De un modo análogo, al ser fuertemente exogámicos los varones se veían obligados a buscar compañera matrimonial en otros grupos y solían practicar el trueque de mujeres. Esta norma reforzaba los vínculos de unidad étnica. No pocas veces, en lugar del trueque se practicaba el rapto de mujeres, conducta que casi siempre derivaba en guerras intraétnicas.

Religión
Como en el caso de muchas otras etnias que no desarrollaron una estructura estatal o que fueron ágrafas, no poseían un sistema sectario religioso (liturgia y estructura vertical) como en occidente tal cual se suele entender comúnmente, es algo antojadizo; los tehuelches, como todos los pámpidos, tenían sistemas de creencias basados en mitos, y ritos, no existiendo un sacerdocio sino el tipo de función que suele ser llamada chamanismo. Sus chamanes ejercían la medicina con la ayuda de esos espíritus.
Por otra parte los tehuelches creían en espíritus de los matorrales y en una deidad suprema que creó el mundo pero que no interviene en él. Una de las versiones cosmogónicas es el mito según el cual la deidad llamada Kóoch ordena lo confuso creando los elementos diferenciados; destaca que similarmente en Tierra del Fuego los selknam mantenían el mito según el cual el creador del mundo, es uná deidad conocida como Kénos (casi segura variante del nombre Kóoch o, en todo caso, la denominación de que ambas deidades comparte una raíz común), quien fue enviado por el espíritu Temáukel. Una vez ya creado el mundo, habría llegado a la patagonia El-lal (o Elal); quién creo a los tehuelche, y les enseño la creación del arco y las flechas.
Igualmente dentro de la cultura Tehuelche se creía en tipo de espíritu o ser dañino llamado Gualicho, quién también está presente en la mitología mapuche más austral. Por ello, se postula que al parecer, el concepto de Gualicho habría sido introducido a la cultura tehuelche por el contacto con pampas y mapuches. Sin embargo igualmente se dice que tendría algunos elementos propios de las creencias Tehuelches, por lo cual otros postulan que su origen podría provenir de este pueblo, o bien como una contrapartida de la cultura Tehuelche que habría dejado su impronta en los mapuche.

Historia
Antes del descubrimiento de América

Hace 9.000 años surgió la industria Toldense, caracterizada por puntas de proyectil sub-triangulares bifaciales y raspadores laterales y terminales, cuchillos bifaciales y herramientas de hueso. Más tarde, entre los 7.000 y 4.000 años a. C., aparece la industria Casapedrense, caracterizada por una mayor proporción de instrumentos líticos confeccionados sobre láminas, probablemente como una muestra de la especialización en la caza del guanaco, lo cual también está presente en los desarrollos culturales posteriores de los patagones.
Desde ese momento y hasta la llegada de los europeos (inicios del siglo XVI) los patagones poseían un modo de vida cazador-recolector en el que hacían uso de una movilidad estacional, desplazándose en pos de las manadas de guanacos; durante los inviernos se encontraban en las zonas bajas (vegas, mallines, costas, orillas de los lagos, etc.) y durante el verano ascendían a las mesetas centrales de la Patagonia o a la cordillera de los Andes en donde tenían entre otros sitios sagrados el cerro Chaltén.

Llegada de los españoles
El 31 de marzo de 1520 Fernando de Magallanes desembarcó con sus compañeros de expedición en la bahía San Julián para pasar el invierno allí, en donde tomaron contacto con los tehuelches. Algunos expedicionarios secuestraron un par de indígenas que les parecieron gigantes, por lo que los denominaron "patagones".
La llegada de los españoles implicó un conjunto de cambios revolucionarios en la cultura de los pueblos originarios y los tehuelches no fueron ajenos a eso; se desataron entre ellos pestes (sarampión, viruela, gripe) que los diezmaron, particularmente a los septentrionales gennakenk.
Esta catástrofe demográfica ocurrida durante los siglos XVII y XVIII facilitó la invasión de sus territorios por parte de los mapuches. De este modo los gennakenk tuvieron dos opciones: integrarse con los invasores y los supervivientes de los hets[cita requerida], configurando la etnia puelche, o retroceder hacia el sur para fusionarse con los aonikenk a la par que combatían contra los mapuches. Hacia 1865 libraban encarnizados combates contra aquéllos a orillas del río Senguerr o Gengel, siendo aún recordada por los mapuches la terrible Batalla de Languiñeo (este topónimo mapuche significa Allí muchos muertos).
Esta situación culminó con la casi desaparición de los tehuelches septentrional en las provincias de Buenos Aires, La Pampa y Neuquén hasta el río Limay, permaneciendo hacia el oeste algunos grupos günün-a-küna, que sólo se fusionaron con los mapuches después de la expedición militar del general Conrado Excelso Villegas en 1886.
La constitución de la etnia puelche con linajes que incluían a tehuelches explica, en parte, las actitudes de ciertos jefes puelches como Catriel, Chucul, Foyel o Sayhueque, los cuales o fueron contemporizadores con los blancos y criollos o fueron considerados traidores: Catriel, de origen gennakenk, fue ferozmente muerto al combatir aliado a los blancos por otros puelches más ligados a la etnia mapuche en 1879. Entre los grupos formados por estos mestizajes, se hallaban los ranqueles o rankülches (del mapudungun rankül-che, “gente de los cañaverales”). Los gennakenk que no se fusionaron con los hets, lo hicieron con los aónikenk.
Complejos fueron los lazos sociales de los tehuelches con los inmigrantes galeses que desde la segunda mitad de siglo XIX comenzaron a colonizar Chubut: en general las relaciones fueron armónicas entre ambos pueblos, es así que suelen observarse en zonas del Chubut actual personas de cabellos rojizos y ojos bridados.
La primera apelación que le dieron los europeos fue la de patagones, cuando en 1520 Fernando de Magallanes invernó en la Bahía de San Julián, lo que fue relatado por su escribano Antonio Pigafetta. En efecto, aún antes de encontrarse personalmente con ellos, aquellos exploradores quedaron asombrados por las huellas de sus pies. Ampliadas por las pieles que les servían de calzado, pies de suyo mucho más grandes que los de los europeos de entonces (para el siglo XVI la talla media de los europeos era mucho más baja que la actual, mientras que los varones patagones tenían una talla promedio superior a 1,80 m), por lo que les consideraron patones y les evocaron al gigante Pathoagón de la novela de caballería Primaleón[5] . De estructura craneal dolicocéfala como otros pámpidos, llegaron a ser famosos en la literatura europea de los siglos XVI a XIX por su gran estatura y fuerza física.
Corresponde tener muy en cuenta que entre los siglos XVI a XVIII el topónimo Patagonia era dado a todo el territorio desde el sur del estuario del Río de la Plata. Esto refuerza la hipótesis de antropólogos como Rodolfo Casamiquela, según la cual los het eran también patagones.
Se sabe poco de la cultura tehuelche anterior al caballo aunque su organización socioeconómica se parecía a la de los onas de Tierra del Fuego. La introducción del caballo a principios del siglo XVIII transformó el modelo de organización social de los tehuelches: se formó en ellos un complejo ecuestre. Al igual que los amerindios de las Grandes Praderas de Norteamérica, los tehuelches también trabajaron las estepas de matorrales de la Patagonia, viviendo principalmente del guanaco y de la carne de rhea (ñandú o choique), seguida de la carne de huemul, venado, mara e incluso puma y jaguar, además de ciertas plantas (pues aunque tardíamente, aprendieron a cultivar la tierra). En cuanto a peces y mariscos, existían en ciertos casos tabúes: algunos grupos tenían, por ejemplo, prohibido el consumo de pescados. Sus grupos solían estar constituidos por entre 50 a 100 miembros.
La adopción del caballo significó una profunda revolución social en la cultura tehuelche: la movilidad que les deparó alteró las ancestrales territoralidades y modificó en gran medida el patrón de los desplazamientos, si antes del siglo XVII predominaban las trashumancias este-oeste en pos de los guanacos, a partir del complejo ecuestre tomaron gran importancia los desplazamientos longitudinales (de sur a norte y viceversa) estableciéndose extensos circuitos de intercambio: a mediados del siglo XIX los aonikenk trocaban sus pieles y moluscos por cholilas (frutillas, zarzamoras, calafates, semillas de pehuén, llao llao, brotes y cogollos de coligüe, etc.) y manzanas a los gennakenk del Neuquén, del Alto Valle del Río Negro y del llamado País de las Frutillas o Chulilaw (bella región delimitada aproximadamente al norte por el lago conocido actualmente como Nahuel Huapi, al este por las cordilleras bajas y morrénicas llamadas Patagónides, al oeste por las altas cumbres de los Andes y al sur por el lago llamado Buenos Aires o General Carrera).
El caballo (que conocieron a partir de 1570), o más exactamente la yegua, pasó a ser parte principalísima de su dieta, dejando en segundo lugar a los guanacos. Los selknam de Tierra del Fuego en cambio no dieron en desarrollar un complejo ecuestre comparable.

Situación actual
Según el Censo Indígena Nacional, hay en la Argentina unos 52 ciudadanos descendientes de la etnia hablantes de la lengua tsonek y 113 no hablantes. La población con linaje tehuelche que se ha mantenido más apegada de esta cultura se ubica en la meseta central de la provincia argentina de Santa Cruz aunque, como otras etnias originarias de la Argentina, hoy en día se encuentra acriollada.
En Santa Cruz existe la reserva de Camusu Aike en el Departamento Güer Aike (3.900 ha a 170 km de Río Gallegos) y asentamientos en los Lotes 6 y 28 del lago Cardiel y en Cerro Índice, entre los que se encuentran algunos hablantes del aonek'o 'a'jen, el resto hablan castellano. Esta reserva contaba con un área de 97.000 ha cuando fue cedida por el Decreto del 11 de enero de 1898. El 30 de abril de 1953 fue reducida a 30.000 ha. Otra comunidad, llamada Copolque, se halla en las cercanías de Las Heras. También existen en Santa Cruz las comunidades de: Limonao Paisman Vera y comunidades de la zona de Tres Lagos y Gobernador Gregores.
En Chubut se hallan las reservas de El Chalía (comunidad "Manuel Quilchamal", a 60 km de la localidad de Ricardo Rojas) y de Loma Redonda (entre Río Mayo y Alto Río Senguer). El 17,65% de ellos son bilingües castellano-mapudungun y el resto hablan castellano. El censo 1991 solo reportó dos ancianas con recuerdos de la lengua aonek'o 'a'jen.
En la Provincia del Chubut existen grupos mestizos de mapuches y tehuelches muy mapuchizados y que se denominan mapuches-tehuelches.

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