La Rioja, Jueves 29 de Junio de 2017

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Vigo

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Reseña:

Vigo —del latín "Vicus" que significa "aldea"— es un municipio gallego y una ciudad, capital de dicho municipio, en España.
Es la ciudad más populosa de Galicia y la quinta del norte de España tras Barcelona, Zaragoza, Bilbao y Valladolid.
El municipio de Vigo está situado en la parte occidental de la provincia de Pontevedra, de la que forma parte. Históricamente, perteneció a la comarca de Val do Fragoso, aunque actualmente constituye el núcleo de la comarca de Vigo.
Es un municipio costero de las Rías Bajas, que incluye dentro de su término municipal las islas Cíes. La parte continental del municipio limita al norte con la ría a la que da nombre (Ría de Vigo), al noreste con el municipio de Redondela, al este con el de Mos, al sur con los de Porriño y Gondomar y al suroeste con el municipio de Nigrán. Al otro lado de la ría y justo enfrente de la ciudad se encuentran las villas de Cangas y Moaña, a 5 y 3,6 km de distancia, respectivamente.
La ciudad de Vigo, conocida como la Ciudad Olívica, es la más poblada de Galicia y el municipio es el decimocuarto de España en población, con 320.139 habitantes (Sanidad 2010). Además, dentro de las ciudades sin cualidad de capital de provincia o de comunidad autónoma de España, es la más poblada. La extensión del municipio es de 109,1 km² y su densidad de población de 2.710 hab/km². El área metropolitana de Vigo ocupa el puesto decimosegundo en la lista de las áreas urbanas de España[cita requerida].

Historia
Prehistoria
Vigo y su comarca estuvieron pobladas desde tiempos remotos. Sin embargo, hasta el momento no se ha localizado ningún yacimiento paleolítico y los pocos hallazgos que se pueden fechar en la Edad de Piedra son medio centenar de útiles tallados en cuarzo y cuarcita.La mayor parte de estas piezas se encuentran en la actualidad en la colección del Museo Municipal de Castrelos. En cuanto a las manifestaciones culturales del Neolítico, hay que apuntar el hallazgo de diversas hachas de mano, algunas de carácter claramente votivo. Dentro de este período revisten gran interés las construcciones funerarias de la Cultura Megalítica. Se trata de monumentos funerarios, datables entre los años 3000 y 1800 a. C. denominados túmulos. Se conoce la existencia de treinta y siete túmulos, situados en la cadena montañosa del perímetro municipal, y hay constancia de la existencia de algunos más ya desaparecidos.
De los primeros tiempos de la metalurgia, en la transición del III al II milenio a.C., hay un numeroso conjunto de grabados rupestres con representaciones de motivos geométricos, armas y fauna. Diversos hallazgos cerámicos, armas de bronce y más grabados rupestres nos indican la pervivencia de la ocupación humana en la llamada Edad de Bronce, datable entre el año 1900 y el 800 a. C.
La cultura castreña, que abarca toda la Edad de Hierro, se desarrolló en Galicia desde el siglo VIII a. C. hasta el fin del I d. C., ya en la época romana. Esta cultura dejó en Vigo importantes improntas, como muestra la existencia de 26 poblados de castros catalogados. Este dato lleva a pensar que en esta época Vigo tuvo una de las mayores densidades de población de toda Galicia. El mayor de estos poblados era el situado en la ladera del monte de Castro. Sus habitantes vivían de la agricultura, actividad que complementaban con la caza y la pesca. Eran expertos en el trabajo del hierro y de la piedra.
Cabe destacar una pequeña presencia púnica debido al hallazgo hace un año de los restos de un altar fenicio en el castro de Alcabre,asi como el cipo fenicio de la isla de Toralla, hallazgos que demuestran la existencia de contactos mediterráneos anteriores al dominio romano datados en el siglo VI a. de C., época por la cual se cree que el navegante cartaginés Himilco emprendió una exploración de cabotaje por todo el litoral occidental de europa.

La época romana
En Vigo el proceso romanizador es muy temprano e intenso. Evidencias arqueológicas indican una importante actividad portuaria y comercial en el litoral vigués desde el siglo II a. C., desarrollándose un progresivo proceso de romanización, consolidado durante el siglo I d. C., una vez establecida la pax romana.
El proceso de romanización duró cerca de seiscientos años de los que quedaron relevantes vestigios, investigados en numerosas excavaciones arqueológicas: villas (villae) esparcidas por todo el litoral (Alcabre, Toralla…), restos de instalaciones portuarias, calles, instalaciones productivas (salinas y fábricas de salazón), necrópolis o restos subacuáticos, además de la intensa romanización de los poblados castreños del municipio.
Recientes intervenciones arqueológicas en el Areal y en el Casco Vello ponen de manifiesto la posible existencia, al menos entre los siglos III y VI d. C., de un importante asentamiento humano, el vicus romano.

La Edad Media
Contamos con muy poca información, especialmente de la Alta Edad Media. Fue un tiempo en el que las frecuentes incursiones de la piratería procedentes del norte de Europa hicieron que la población se desplazase hacia el interior en busca de más seguridad.
Durante la Edad Media, la Iglesia dominó la sociedad gallega. Vigo dependió durante muchos años del monasterio cisterciense de Melón.
Existe constancia documental del año 1024 de una cita de la iglesia de Bembrive y, posteriormente, de otras 15 iglesias románicas en el actual término municipal que prueban un poblamiento importante en el área en los siglos XI, XII y XIII, con localizaciones iguales a las parroquias viguesas de hoy en día. De este período sólo quedan tres: Santiago de Bembrive, San Salvador de Coruxo y Santa María de Castrelos, esta última con interesantes pinturas murales de época renacentista. De la edad media también perviven dos puentes en Sárdoma y Fragoso y restos románicos en la ermita del Freixo en Valadares, y en las iglesias barrocas de Sárdoma y de Santa Cristina de Lavadores.
A partir del siglo XII, Vigo comienza a recuperar población, pero sigue estando sometida a un estricto control del poder eclesiástico y de los señores feudales. La parroquia de Santiago de Vigo era la más importante de la villa. La Corona le otorgaba a Bayona la facultad de poder comerciar por mar con otras ciudades y esto limitaba el desarrollo de Vigo. Fue por este tiempo cuando Martín Códax compuso sus hermosas Cantigas de Amigo.

Del siglo XV al XVIIIA pesar del periódico azote de los corsarios, la villa va creciendo. Cobra importancia la actividad artesanal y el comercio, pero el gremio más relevante es el de mareantes. Algunos documentos reflejan ya en esta época la importancia que tenía la pesca de sardina. En 1573 se firmó la primera ordenanza que regula esa pesquería en la ría.
En 1587 la villa cuenta con 868 vecinos, pero las epidemias de peste, la piratería y el acoso de la escuadra inglesa a las órdenes de Francis Drake,diezmaron la población. Los armadores vigueses organizaron la defensa y consiguieron, de la corona, la patente de corso para saquear los barcos comerciales enemigos.
En 1656 según consta en: “Relación de los servicios particulares que el muy noble, y muy leal reino de Galicia y sus naturales han hecho a la magestad católica del rey don Felipe IV nuestro señor”, figura.- En la villa de Vigo se hizo una muralla, que ciñe toda la villa, con sus torreones y plataformas, y fortificaciones dentro del mar, para lo cual se deshicieron muchas casas y edificios, en que se gastaron 200.000 Dúcados.
En 1702 se produce la batalla de Rande. La flota anglo-holandesa persigue dentro de la ría a la Flota de la Plata española y los barcos de guerra franceses que la escoltaban. Esta importante flota, cargada de riquezas procedentes de América, es destruida después de una cruenta batalla en mar y tierra. Aún hoy quedan restos de este episodio bélico en los fondos de Rande y dice la leyenda que el tesoro aún permanece enterrado en el lecho de la ría. De varias expediciones se recuperaron numerosas balas de cañón y tres anclas expuestas en el monte del Castro. Como resultado de la victoria inglesa, existe una calle en Londres en 'honor' a Vigo (Vigo street).
En 1778 Carlos III rompe con el monopolio de los puertos autorizados a comerciar con América y Vigo empieza a beneficiarse del tráfico de alto bordo. Por esta época la villa estaba completamente cerrada con una muralla, construida con motivo de la Guerra de Restauración portuguesa ante el temor de una invasión. Cerca del mar estaba el bastión de Laxe. En el lado opuesto, el castillo de San Sebastián. A lo largo de la muralla se abrían siete puertas: la de Falperra, Berbés, el Mar, Laxe, Gamboa, Sol y la del Placer.
La llegada a la ciudad en la segunda mitad del siglo XVIII de comerciantes e industriales catalanes supone una pequeña revolución económica. Proliferan las fábricas de salazón, jabón y productos de cuero y lino.

El siglo XIX
Como otros muchos lugares de España, Vigo fue ocupado por el ejército francés en 1809. La resistencia popular a esta invasión provoca un levantamiento dirigido por los militares Pablo Morillo y Bernardo González "Cachamuíña" que con la ayuda inestimable del Conde de Gondomar, sin la que no habrían podido hacer frente al ejército invasor, terminan con un asalto a las murallas y con la expulsión del ejército napoleónico. Este episodio motivó la concesión a Vigo del título de Fiel, Leal y Valerosa. Un año más tarde, en 1810, alcanza la categoría de ciudad. Durante el trienio liberal, Vigo se convierte en capital de la provincia, pero perderá dicha condición con la llegada de la denominada década ominosa.
En 1833 se acondiciona el camino real que lleva a Madrid, conocido como carretera de Castilla o de Villacastín. Un año después se terminan las obras de construcción de la Colegiata por Melchor de Prado, puesto que el antiguo templo había sido destruido en uno de los numerosos saqueos sufridos por la villa. A mediados de siglo se crean la sucursal del Banco de España y el nuevo muelle de piedra. La ciudad crece y sus regidores acuerdan demoler las murallas para facilitar su expansión.
La segunda mitad del siglo XIX fue un período de continuo crecimiento de la ciudad, propiciado, entre otras cosas, por el incremento de las relaciones con América. Desde 1855 se establecen servicios de comunicación marítimos periódicos con La Habana, Buenos Aires y Puerto Rico. Una década después empieza la construcción del ferrocarril y las obras de relleno de la ría para ampliar las instalaciones portuarias. La línea Orense-Vigo se inaugura en 1881.
En este tiempo continúan abriéndose en la ciudad fábricas de salazón y de conservas así como otras industrias, lo que provoca el crecimiento de población asalariada y también la expansión de una clase burguesa que establece numerosos negocios tanto en el ámbito de la industria como del comercio. Vigo se expande extramuros con la apertura de nuevas calles y la construcción de nobles edificios de piedra. En 1880 se crea la Caja de Ahorros de Vigo y un año después se constituye la "Junta de Obras del Puerto". A finales de la centuria, la ciudad cuenta ya con 15.000 habitantes.

Siglo XX
Con la entrada en el siglo XX, la burguesía liberal viguesa toma en sus manos los mecanismos de poder económico y político. Mientras Vigo iba creciendo (41.000 habitantes en 1910) y absorbiendo municipios cercanos como Bouzas (1904) y Lavadores (1940), se instalaban nuevas industrias, se inauguraba el tranvía en 1914 (con un precio inicial de 5 céntimos), y se creaban muchos periódicos y organizaciones sindicales y políticas. Pero este crecimiento económico y social se truncó por la Guerra Civil. Entre las víctimas de la represión que siguió a la sublevación, se encontraba su alcalde, Emilio Martínez Garrido, fusilado el 27 de agosto de 1936. En 1943 la Diputación provincial elige mayoritariamente a su alcalde Ramón González Babé y Castro para el cargo de procurador en Cortes en la I Legislatura de las Cortes Españolas (1943-1946), representando a los Municipios de esta provincia[1]
El puerto de Vigo está unido a la imagen de miles de gallegos que se embarcaron rumbo a la emigración americana, tanto a principios de siglo como en los años de posteriores a la guerra civil. Si bien hubo una temprana tentativa para la instalación de una refinería de petróleos (que finalmente se llevó La Coruña), por parte del Instituto Nacional de Industria, la primera empresa que se estableció en la Zona Franca de Vigo fue Citroën encargada de suministrar a los mercados de la Península y del Norte de África. Pedro González-Bueno, promotor y primer presidente de Citroën Hispania, destacó el “cúmulo de facilidades ofrecidas por el Consorcio [...] y de las continuadas gestiones de todo orden [...] así como la facilidad de las comunicaciones marítimas entre Francia y Vigo, y también la favorable circunstancia de estar ya en servicio diario el Aeropuerto de esta ciudad, y por lo tanto enlazado con París a través de las líneas regulares con Madrid”.[2] Esta instalación fabril goza tanto de ventajas fiscales como de acceso privilegiado a los cupos de divisas y a las licencias de importación de la cadena de montaje para Vigo entre 1958 y 1959,[3]
En las décadas de 1960 y 1970 Vigo sufrió un crecimiento urbano acelerado, y a veces desordenado, motivado por el desarrollismo industrial tan típico de entonces. La oferta laboral atrajo numerosa inmigración de zonas rurales que se arraigaron en barrios tan populares hoy como Teis, Coia o Calvario.
El impacto producido por la crisis del sector naval golpeó con fuerza a la ciudad durante el decenio 1975–1985, aumentando los conflictos sociales y destruyendo parte del tejido industrial tradicional, vinculado al mar. Desde finales de los años 80 se observó una recuperación económica que afianzó a la comarca como una moderna e importante zona industrializada y de servicios, tendencia que se prolonga hasta la actualidad.

Geografía

La ciudad de Vigo se extiende en dirección noreste-suroeste por la orilla sur de la ría homónima, a los pies de cerro llamado Monte do Castro, al que acabó rodeando completamente debido al crecimiento urbano.
El término municipal ocupa todo el Val do Fragoso, antigua vega agraria hoy transformada en zona periurbana, vertebrado por el río Lagares y encerrado por las estribaciones del monte Penide, monte de Cela, montes de Fragoselo y Serra do Galiñeiro, donde se alcanza la máxima altitud de Vigo (pico do Galiñeiro, 690 metros). Se trata pues, de una amplísima cuenca o valle bordeada de sierras y montes de mediana altura y una estrechísima franja litoral de 20 kilómetros de largo. La ciudad primitiva ocupaba las terrazas que bajaban en la parte norte del cerro del Castro hasta el mar, pero hoy su descomunal crecimiento hizo que el núcleo urbano creciera hacia el valle y a lo largo de la orla costera.

Clima
El clima de la ciudad de Vigo es oceánico con influencias mediterráneas; un microclima. Se caracteriza por unos inviernos suaves y lluviosos, y unos veranos cálidos pero no extremos, pues las temperaturas no suelen superar los 30 °C.

Demografía 
La ciudad de Vigo fue durante las últimas décadas una de las ciudades europeas con mayor crecimiento poblacional. Con respecto a principios del siglo XX su población se multiplicó por 13 y con respecto a mediados de ese siglo, la duplicó.
La mayor parte de la población se concentra en la ciudad, si bien las parroquias periféricas poseen también un importante contingente poblacional y una elevada densidad de población. De hecho, en 2009, según el Instituto Nacional de Estadística, aparte de la ciudad de Vigo, existen en el municipio 16 entidades de población que superan los 1.000 habitantes: Babio (1.265), Saa (1.205), Penís (1.148), Fonte Escura (1.243), Pereiró (4.113), Ponte (2.571), Freixeiro (2.646), Mantelas (1.547), Salgueira (1.276), Bagunda (2.664), Bouciña (1.741), Barreiro (1.773), Ceboleira (2.866), Pardavila (4548), Xuncal (1.430) y Garrida (1.258).
Población (a 1 de enero de 2010): 297.073 según el INE / 299.088 según el ayuntamiento [4]
Edad media: 41.1 años (2005)
Población extranjera: 17.805 (2009)
Nacimientos: 2.596 (2009)
Defunciones: 2.508 (2009)
Saldo migratorio: +565 (2005)

Economía
El ayuntamiento de Vigo se caracteriza por la preponderancia de una economía diversificada vinculada al sector pesquero, a la industria y a los servicios. Entre los motores de la economía de Vigo está la industria automovilística, liderada por PSA Peugeot Citroën, que tiene en el municipio su primera factoría en importancia de Europa, al producir en 2004 un total de 458.550 vehículos, de los cuales más del 88% fueron exportados fuera de España.
Asimismo, son muy importantes la construcción naval y el sector pesquero en todas sus vertientes, desde la industria extractiva, armadores, hasta la comercial, con sus lonjas de altura y de bajura, así como la industria conservera, congeladora y transformadora. Vigo es el primer puerto comercializador de pescado para consumo humano del mundo (650000 toneladas en el año 2004), y los astilleros de la Ría son líderes de la construcción naval privada española, por facturación y tonelaje. También destaca la extracción, transformación y comercialización de granito y otras piedras ornamentales en Porriño.
El puerto de Vigo cuenta con más de 9 km de muelles de atraque. En él cabe citar la importancia del tráfico de mercancías, cuyo volumen total en 2004 ascendió a 4,234 millones de toneladas. Los mayores tráficos corresponden a mercancías generales, destacando el movimiento en contenedores, el tráfico ro-ro de vehículos y la piedra natural. Es además el primer puerto del mundo por el tonelaje de pesca descargada.
Una infraestructura relevante en la economía de Vigo es el aeropuerto de Vigo situado a las afueras de la ciudad, que en 2007 superó la cifra de 1.400.000 viajeros.
Otras actividades económicas importantes en Vigo y comarca son la industria química y farmacéutica, con factorías en Mos y Porriño; la industria textil; la industria editorial, de la que Vigo es el primer referente en Galicia; la industria alimentaria; la fabricación de productos para la construcción; la fabricación de maquinaria industrial; la ingeniería naval y en menor medida la industria aeronáutica.
Una institución imprescindible para el desarrollo industrial de Vigo y su comarca ha sido la zona franca, fundada en 1947 y que en la actualidad funciona como Agencia de Desarrollo Local, promoviendo suelo e infraestructuras de carácter eminentemente industrial y comercial en Vigo y comarca.
La Universidad de Vigo desempeña un papel importante junto al sector privado en el progreso tecnológico y en consecuencia, en el desarrollo económico de Vigo.
Igualmente reseñable como motor de la economía viguesa es la actividad ferial y congresual. El IFEVI (Instituto Feiral de Vigo) es promotor de ferias y congresos en sus instalaciones de Cotogrande, lugar alejado del centro de la ciudad pero idóneo para la actividad ferial debido a sus buenas comunicaciones (está situado apenas a 300 metros del aeropuerto de Peinador, y dispone de salida directa desde la Autopista del Atlántico AP-9). Poco a poco se ha consolidado como un referente en la actividad ferial y congresual española, alcanzando en 2005 un total de 92 actividades en sus instalaciones (25 ferias y 67 congresos), con 175000 visitantes profesionales.

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